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NOKEN: Nihongo Noryoku Shiken o JLPT: Japanese Language Proeficiency Test

Aquí tienes la página oficial del feliz evento del que toca hablar hoy... ¡Yay!

Ayer me quedé pensando… vaya, ¡pero si estamos en septiembre! Tengo que matricularme de nuevo para intentar que este año no me suspendan por 6 malditos puntos en el NOKEN.

Algunos os preguntaréis de que hablo, otros ya lo sabréis… bueno, intentaré arrojar un poco de luz sobre en qué consiste eso desde mi punto de vista, porque para explicarlo seriamente, ya está la página oficial.

Aquí os contaré un poco mis truquitos, mis neuras, mis traumas… esas cosas que contamos los que sufrimos año tras año.

Formulario de inscripción

Bueno pues para inscribirte primero tienes que escoger la sede donde quieres examinarte y hacer click en el enlace correspondiente. Yo me examino en Santiago de Compostela por razones obvias, de hecho cuando empecé con el N2 fue arriesgando un poco y forzando porque como lo tenía cerca, no importaba si tenía que volver a presentarme, no era como otros años que había que coger avión, hotel y hacer mucho más esfuerzo. En todo caso, cuando voy a Santiago, hago una excursión bonita, como por allí, me voy de compras al Primark y me vuelvo a casa.

Sobre estas líneas tenéis el formulario a rellenar con vuestros datos y una foto que tiene que ser actual para que el día del examen os reconozcan ya que van a tener una ficha allí.

Es un poco engorroso lo del resguardo de pago, porque creo que puedes subirlo luego, cuando pagues, pero yo prefiero pagar antes y hacer la inscripción de corrido.

No os olvidéis de rellenar las siguientes pestañas que veis en la parte superior, que son datos estadísticos un poco rollazo pero que si no los pones no completas la inscripción.

Nihongo sou Matome

Los libros que estoy utilizando para repasar son estos, aunque el del choukai (de la parte de audio) casi no lo he tocado porque es mi punto más fuerte y apruebo ese examen siempre MUY ampliamente y sin esfuerzo.

El año pasado también aprobé el del dokkai (el de la parte de comprensión de textos) pero fallé lo de siempre: KANJIIIISSSSS… Por 6 puntitos que me faltaban en el examen que cubría esa parte, me mandaron a la porra…

Y es que pasa una cosa: Cuando me enseñaron a mi, mis profesoras tardaron mucho en introducir los kanjis en las lecciones, por eso, yo no hago eso con mis alumnos. Cuando acabamos la primera lección de gramática, ya estoy dando la primera tanda de kanjis porque no quiero que les pase lo mismo que a mi.

Baremos para aprobar o suspender

Este cuadro explica on poco, más en mi caso, cómo va el tema de la puntuación porque tiene su truco.

Resulta el total de puntos son 180 y con 90 ya apruebas, pero claro, imagínate que eres como yo y lo petas en el choukai (aquí llamado «listening»), y tienes un montón de puntos y te sobran para hacer media… Pues no podrías si no tienes un mínimo de 19 puntos en todos los exámenes que es lo que me pasó a mi.

Esto se hace para que no haya un desequilibrio de habilidades y que más o menos tus conocimientos tengan una mínima uniformidad.

JLPT Japanese Language Proficiency Test Drills Level 2

Por otro lado otro factor importante es practicar mucho los exámenes para cuidar el factor tiempo porque segun vas subiendo de nivel, cada vez tienes menos tiempo para hacer el examen. El año pasado fue el primer año que no me vi ahogada para hacer el examen y fue porque ya tenía mucha práctica para gestionar el tiempo así que este libro editado por los de la academia donde estuve yo en Osaka, que estos te digo yo que saben lo que se hacen y dan MUCHA caña, es ideal, porque además tiene ejercicios prácticos que van a caer en los exámenes en cada una de sus partes. Es muy recomendable.

Pero yo estoy aquí pensando mucho en lo mío sin ver que hay vida antes del N2 y mi deber es aconsejar a todo el mundo, así que si pincháis en el enlace de mi librería de cabecera, accederéis a la sección de libros para estudiar el noken.

Veréis que hay versión del Nihongo sou Matome para todos los niveles y también libros con preguntas de examen.

Hala, a estudiar, minasan…

Segundo Viaje a Japón: Parte I

Pues en el 2006 volví a Japón y este año se apuntó mi hermano porque fuimos juntos a Kioto, a un curso intensivo de verano. Aquí lo veis en el Kyomizudera, intentando pescar el chorrito de agua, ese que te hace joven y bella… bueno, en realidad hay tres y creo que cada uno sirve para una cosa, así que no sé, he ido unas cuantas veces y siempre me lío. En realidad yo he bebido de los tres así que ya está, se acabó, sea lo que sea, aun no tengo tifus ni nada y tampoco me ha pasado nada especial, ya era bella antes de beber de ahí, no os creáis nada.

Qué joven era mi hermano... mira lo que hacía... mira... que esto no lo vea la novia.

Pues estuvimos un mes estudiando muy duramente en Kioto, y ya se ve lo dura que era la cosa porque los fines de semana aprovechábamos para pirarnos en el shinkansen a hacer excursioncitas de nada a Tokio, como bien se ve en esta foto de Akihabara.

Lo de Tokio fue curioso, porque los dos nos decíamos: «Bueno, pues vamos a ver Akihabara lo primero que tenemos muchas ganas, pero luego vemos otra cosa…» pero es que nos era imposible despegarnos de ahí y nos tiramos todo el fin de semana pululando por ahí porque a estas alturas no vamos a negar que somos unos frikis de marca mayor.

Aquí mi hermano dándole de comer a los ciervos mientras Alberto, ese chiquín toledano saleroso, le hacía fotos.

Pero a ver si os creéis que todo era frikismo en nuestras vidas, que también hicimos visitas culturales con los compis de  clase. Ahí conocimos a Alberto, que a día de hoy está por esos lares.

Aquí vemos a mi hermano arriesgando su vida para darle de comer a los ciervos zombiecaníbalescomedoresdepapel, que te acosan para que les des algo. Yo creo que estábamos ahí preparados por si le arrancaban una extremidad y nos lo teníamos que llevar corriendo, pero así al menos tendríamos documentado el momento y la imagen nos haría ricos. Por desgracia, hacía mucho calor y a los pobres animales no les daba la energía más que para morder galletas rancias.

A todo esto, estábamos en el Todai-ji, en Nara, la capital más antigua de Japón, visita indispensable si queréis pasar una tarde agradable viendo monumentos milenarios.

En Hiroshima, el día que tiraron la bomba, sólo quedó en pie esto... en dos kilómetros a la redonda...

También fuimos a Hiroshima y fue una de las cosas más deprimentes que he hecho en mi vida: ver el museo de la paz. Pero más que entristecerme, salí muy cabreada en realidad, tenía una sensación muy grande de impotencia porque lo tiraron pensando en hacer muchísimo daño pero por otro lado, tampoco sabían en concreto cuánto daño se iba a hacer y las consecuencias que traía.

Para mi el sentimiento no fue que todo me conmoviera, ¡me daba todo muchísima rabia!

Por ejemplo: Imagínate que eres la persona que estaba allí sentada en la escalera del banco esperando a que abriera, esa persona de la que sólo quedó la sombra, esa persona que literalmente se volatilizó cuando detonaron la bomba a 100 metros del suelo. Esa persona, iba a cobrar su sueldo para, imaginemos pues, yo que sé: dar de comer a su familia, comprarse algo para lo que llevaba meses ahorrando… o a lo mejor no iba a cobrar su sueldo, iba a cagarse en los muertos del director del banco porque ya le han subido las comisiones y oye, se ha muerto quedándose con las ganas.

Otro objeto interesante es ese bentō perteneciente a un estudiante que llevaba 6 meses de su corta vida cultivando los vegetales que POR FIN ESE DÍA había podido recolectar para mezclar con su arrocito para llevárselo al cole y comérselo… o sea, muy bien, 6 meses currándotelo para que un día ¡TRAS! Se acabó… ¿Sabéis como encontraron al chaval? Protegiendo a la fiambrera…

Esta es absolutamente desgarradora: La del triciclo enterrado en el patio trasero junto al niñito chiquitito… Aquí yo casi me derrumbo toda.

Un padre le había regalado un triciclo a su crío, con su casquito tuneado y todo (yo a su edad tenía una moto a pilas con casco… me identifico total), y el día que el niño estrena el triciclo, ¡HALA!

Pero el niño resistió un par de días hasta que el pobre pajarillo se le quedó en los brazos al padre, así que lo enterró en su jardín hasta que luego lo encontraron en la remodelación de un instituto en los años 60, creo.

Yo me pregunto qué culpa tendría toda esta gente de lo que hacen y deshacen todos los pedorros que están al mando de los paises, y lo digo también por los que a día de hoy se están partiendo la cara continuamente, qué culpa tendrán los que están en medio de todo… no sé, nunca lo entenderé, mataos vosotros solos, joer.

Después de pasar un mes estudiando en Kioto, nos separamos, él se volvió a España y yo me quedé porque me habían ofrecido trabajar en un hotel tradicional , pero de esa etapa hablaré la semana que viene.

Nos vemos el jueves, que es cuando toca 😉

Minna no Nihongo, los libros con los que empecé

Tenía esta sección pensada para los lunes pero como este mes están los eventos del sorteo, la muevo para los miércoles… pero solo durante este mes. La sección que tenía pensado poner a mitad se semana sería para  anunciar, en cambio, serán un poco un resumen de las cosas que han estado sucediendo o sucederán en este nuestro taller.

Esta sección, en cambio hablará de las herramientas que suelo usar para dar clase, los libros que tengo y manejo u otros que tengo pensado usar.

Hoy voy a empezar por los libros que más solía manejar desde el principio porque son con los que empecé a aprender yo y es la serie de libros del Minna no Nihongo.

Edición antigua de la colección

Normalmente cuando hablamos de estos libros, la gente comunmente los divide solo en dos volúmenes: El Minna no Nihongo 1 y el 2 pero cada uno de estos volúmenes tiene libros adicionales de prácticas y sus respectivas traducciones y notas gramaticales.

Si os fijáis en la imagen empezando por el orden de lectura, el libro rosa es el Minna 1 y el verde es el Minna 2, les siguen sus traducciones con notas gramaticales para que si queréis estudiar por vuestra cuenta en casa, podáis hacer los ejercicios, aunque me comentan que es más complicado

Yo creo que la clave para el autoestudio con el Minna es este libro y los libros complementarios porque traen ejercicios adicionales que el libro principal no tiene.

Luego ahí faltan algunos porque está el de ejercicios y el de kanji con el cuadernillo de kanji, pero yo tengo además el de lecturas y el de escrituras, además de otro que son postales para hacer prácticas en clase que es muy práctico para que los alumnos interactuen entre sí, y de hecho, uso TODOS los libros. Es por eso que a lo mejor tardo un año o así en dar 6 lecciones y porque, además, las clases son solo una vez a la semana… pensándolo bien no es tan mal ritmo para todo lo que hacemos, ¡incluso introduzco kanji el primer año!.

 

Nueva edición de Minna no Nihongo

Hace poco salió una revisión de esta serie de libros que está muy bien y creo que era necesaria, porque tú ahora le hablas a mucha gente de un VHS o de una cinta de casette y se quedan locos, como es muy normal y lógico.

Además hay estructuras que han cambiado para que sea más fácil de entender, porque a veces mis alumnos se liaban en cómo seguir ciertos mecanismos en algunos ejercicios y en eso han tomado nota ellos.

Esencialmente es lo mismo, así que si tienes la edición antigua, no te hace falta comprarte el nuevo, pero si te lo vas a comprar, hombre, pues ya que vas, no te compres el viejo, a no ser que haya una oferta donde la diferencia de precio sea aplastante.

Un sitio muy recomendable para adquirir estos libros porque tienen un catálogo extensísimo es en esta librería:

Me acuerdo que cuando empecé, muy amables me enviaron cuadernos para mis alumnos y nunca olvidaré ese buen trato que tuvieron conmigo. Aun les regalo cuadernos a mis alumnos nuevos porque me mandaron de más a pesar de que les dije el número concrero, que tenía en aquel momento… luego me mandaron el doble.

Así que no lo dudéis, los exámenes del NOKEN están al caer y aquí hay libros que podéis necesitar, yo iré recomendando libros y aquí los tienen.

Conociendo Japón: los combini

Ante todo, avisaros que en este artículo voy a daros mi más humilde opinión, fruto de mis viviencias, que en nueve viajes a Japón han sido algunas… y que espero sean más porque a mi me apetece ir más.

Voy a hablar de las tiendas estas que supuestamente abren 24 horas pero que luego veremos que no todas abren 24 horas y por eso finalmente las llaman combini, que viene de «Convenience store» porque está abierta cuando muchas tiendas está cerradas, o sea, que es una tienda muy conveniente.

Algunos de los combini más famosos

La verdad es que luego te topas con supermercados normales de los de «toda la vida» que abren hasta las doce de la noche y ves que no es oro todo lo que reluce, entonces ¿por qué tanto rollito con estas tiendas? Pues no es porque abran hasta las mil y monas, es  porque das una patada a un bote y aparecen trescientasmil.

Depende de dónde estén, puedes encontrar cosas distintas en su estantería, por ejemplo: si estás en un distrito donde sabes que los oficinistas van a ir a beber después del trabajo y a las 8 de la tarde están ya hechos una pena, pues ahí está el combini para salvarte la vida y tienen camisitas y mudas nuevas para que te vayas a tu hotel cápsula a dormir la mona, que no estás para conducir, ni mucho menos andar hasta el metro más cercano, no vaya a ser que te caigas a la vía y tengamos un disgusto.

La verdad es que esto es una maravilla, me encantan esos sets que tienen de gel de baño y champú por si se te ha olvidado por ahí… ¡Es que tenéis que verlo, tienen de todo! Hasta cositas para escribir… y siempre hay un montón de gente en la sección de revistas leyendo manga.

Otra cosa que me encanta es la nevera con mogollón de bebidas frías, es una de las cosas que más echo de menos de Japón, las bebidas frías y poder ir a las comidas preparadas y que no todo sean fritos o ensaladas con más calorías que las hamburguesas.

Y lo que decía… depende del sitio, no todas abren 24 horas, la que estaba en el barrio donde yo vivía en Osaka, cerraba como a las 3 de la madrugada y abría luego a las 6 y alguna de los pueblitos donde he estado, cerraba a eso de las 12… depende mucho del sitio donde estén.

Pero hablemos una por una de las más famosas:

Super conocida en el mundo entero, el Seven Eleven siempre tiene unas promociones mega llamativas aunque muchas veces para mi gusto, los precios siempre son un poco más elevados que la media.

Yo siempre asocio el Seven Eleven a las promociones de los cacharritos de Snoopy y a los helados a mogollón, pero lo evito porque soy un poco rata y me gusta ahorrar. Admito que también tiene cosas de buena calidad y que quizá por eso puede que sea más caro, pero moriré envenenada por rácana antes que derrochar.

Ahí está… el capitalismo del Seven Eleven sin límites… dándote la posibilidad de sacar dinero en todos los lados XD No, bueno, ahora en serio, le agradezco a estos chicos que nos pongan cajeros porque era un rollo buscar las oficinas de cajeros cada vez que había que sacar unos yenes… por el amor de Amidabuda…

Por otro lado, Seven Eleven también tiene su marca blanca y tiene algunos productos que preparan en el momento muy ricos, como los frankfurtos (salchichitas), los panecillos, el pollo frito, oden… pero eso es común en la mayoría de los combini un poco grandecitos.

Me gusta mucho esta tienda, sobre todo los panecillos y los bocatas de yakisoba que hacen (sí, ¿qué pasa? Ya podéis dilapidarme, ¡ME GUSTAN LOS BOCATAS DE FIDEOS!).

Había un Family Mart en el barrio donde tenía la residencia en Osaka y ahí pasaron muchas cosas cuando íbamos a comprar Jumbos (helados gigantes de barquillo con chocolate):

Una tía borracha en bici primero me atropelló, luego se disculpó y cuando me volví a sentar para seguir con mi cena, se me cayó encima con bici y todo… Podría haberla denunciado que la koban (el puesto de policía) estaba a unos metros, pero la pobre daba penica.

El Family Mart está por muchos sitios y tiene unos precios guays y muchas cosas ricas, es uno de mis favoritos porque, aunque no es de los más baratos, el precio es aceptable y tiene todo lo que más me gusta como el flan blanco, los yogures de fresa, la gelatina de mandarina, los sandwiches de «nocilla» rara japonesa y también las chuminadas estas típicas de los combini que te preparan en plan pollo, salchichitas, el oden y las patatas asadas en otoño…

Esta es la modalidad «normal» del Lawson. Esta cadena se disgregó luego en varios tipos de tienda haciéndo que yo me montara un pollo monumental en la cabeza de proporciones épicas.

En mi barrio cambiaron la tienda 99 por un Lawson 100 y un kilómetro más allá pusieron un Lawson verdecito cuyo concepto intuí yo que era como ecológico o algo así, porque tenía una zanahoria y algún que otro vegetal en el letrero. Total, que yo al que iba era al Lawson 100 que era el barato, como os podéis imaginar, pero no solo por eso, era porque cruzaba la calle y ya estaba ahí.

Lo malo del Lawson 100 es que a veces no tenía muchas cosas que yo quería y terminaba yéndome al super o a otros combinis, de hecho acabé tomando gelatinas porque no me traían los yogures de fresa que a mi me gustaban.

Para lo que está muy bien el Lawson 100 sobre todo es para las bebidas y para las chuminadas de consumo inmediato, porque si buscas algo en concreto… meh.

Los Lawson generales ya si son más completitos y más como el Family Mart, de hecho, antes para comprar entradas para el museo Ghibli tenías que hacerlo en las tiendas Lawson, aunque todavía no me imagino cómo y no sé si todavía se hace así…

Este es uno de los «raretes», de los que entras sin tener preferencia alguna porque dices: meh, me da igual…

La verdad es que a mi me pareció que de precio está un poco más barato que el Family, pero todo esto también siempre depende de la zona.

Yo a este lo tengo clasificado como de baratejo y como de que no siempre hay las cosas que más me gustan, aunque para un apaño me sirve porque lo típico de la comida preparada y las bebidas lo tiene.

De este también veréis un montón si vais a Japón.

Podéis confiar en su calidad como si estuvierais en un Family Mart, no tengo nada más que añadir al respecto.

Esto, sobre todo para los que somos más mayorcitos, es impactante e impresionante…

La verdad es que me faltan algunos, como el de Yamazaki, del que cabe destacar lo bueno que está el pan y otros más… pero se me hacía largo el post…

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún favorito?

¡Empezamos el curso en Matsuri Tako!

Bueno, pues sí, empezamos el curso con muchas sorpresas y para celebrarlo, lo comenzamos con un mes de sorteos en nuestro Facebook.

Se trata de un omamori, un amuleto de la suerte comprado en uno de los templos más famosos de Japón: El Fushimi Inari Taisha.

Pues sí, creo que lo recordaréis de la peli «Memorias de una Geisha», cuando la cría va corriendo por este mismo pasillo.

Este es el amuleto en cuestión, una bolsita de tela donde se guarda una pequeña oración, en este caso, para la suerte en general.

Los hay de muchas clases: para protegerte mientras conduces, para ayudarte a encontrar trabajo, para ayudarte en los exámenes, para proteger a los niños, para que tengas éxito en el amor, para un parto seguro… vamos, incluso hay templos que se especializan en cosas concretas.

Otra novedad es que comienza la temporada de reparto de panfletos por la ciudad…

¡PREPARAOOOOS!

¿A que han quedado chulos? Pues voy a empapelar media ciudad porque esta vez he pedido un montón y además me han salido super apañados de precio.

Espero que la gente se anime, aprovechando que es el principio de curso, que vienen emocionados y con ganas… JA, JA, JA… Que antes de fraile fui cocinero…

La verdad es que ahora echo la vista atrás y miro con nostalgia esos tiempos en los que volvía a la facultad y preparaba las pinturas y todas las cosas para volver a la facultad… ¡Qué tiempos!

Bueno, eso, que animaos a venir a clase, que lo pasaremos super bien.

Por otro lado, os voy a enseñar los horarios completos de clase ya que ha habido alguna persona por Facebook que ha manifestado su interés en tener clases por la mañana… pues bien, vuestros deseos son órdenes para mi:

Os cuento:

Tenemos tres grupos de arte por la tarde y tres grupos de japonés, uno de ellos es online, los martes por la tarde.

Los jueves y los viernes doy clase en El Taller de la Musa, un sitio muy especial donde ya daba clase el año pasado los viernes y ahora estaré los jueves. Podéis acudir allí si queréis para las clases de arte los jueves.

Para los que queréis clases por las mañanas tenéis los martes y los sábados.

Los martes hay a primera hora japonés y luego arte. Lo mismo para los sábados aunque con dos particularidades: comenzamos media hora más tarde y la segunda clase es un especial combinado de clase de dibujo manga y japonés.

¡Ah! Casi se me olvida: tenemos unas horas extras para aquellos alumnos que llegan tarde de sus trabajos y no pueden venir antes, que es esa franja desde las 9 de la noche… aunque os advierto que es algo excepcional y son plazas MUY LIMITADAS, es algo que se va a hacer un día o dos aunque está colocado ahí porque aun no se ha decidido cuándo.

AH, MUY IMPORTANTE: LAS CLASES COMO MÁXIMO SERÁN DE 3 O 4 ALUMNOS (si son 4 en caso de necesidad), ni uno más, porque de ser grupos más alumnos no podría atenderles tan bien como yo querría.

De momento esto es todo, espero que estéis atent@s a las novedades por aquí y en todas mis redes sociales porque este mes viene cargadito de sorpresas y movimientos de horarios, ya que segun vengan los alumnos, habrá que ir haciendo reajustes.

Domingo de manga: La balada del viento y los árboles

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Hace poco me enteré de que este manga que había leído hace tiempo, por fin se editaba en España gracias a Milky Way y me tiré en plancha a por mi tomo.

Me acuerdo que allá por el año 2003, en mi primer viaje a Japón, del que os hablé hace dos o tres posts, cuando me paré en Tokio, busqué un Mandarake que sabía que había en Shibuya para buscar material.

Allí me topé con la colección completa de tomos de esta maravillosa obra y me la llevé a casa. Desde entonces ocupa un lugar de honor en mi estantería y ahora los tomos en español le harán compañía.

No sé si sois conscientes de la importancia que tiene esta obra…

Supongo que para las personas aficionadas al BL o como más popularmente se conoce aquí, el yaoi,  esta obra es bastante conocida como la primera en la que hubo sexo entre dos chicos en la historia del manga (o por lo menos eso se dice).

Portada original de Flower Comics
Portada del recopilatorio que compré yo en su día de la obra completa de Takemiya que resumía en 9 tomos más gruesos esta obra pero que salió posteriormente.

Como se puede apreciar, el dibujo es ese esquisito estilo del comic para chicas de los años 70 ya que esta obra data del 76. Nos recuerda mucho a otras obras con las que estamos muy familiarizadas como esa Candy, Candy que emocionó a toda la generación de los 80 con el tema del príncipe… y todos los que vinieron detrás… Hay que ver con Candy…

Bueno, centrémonos en la historia que nos ocupa, que es la se Serge y Gilbert, un rubio y un moreno, bien moreno que se conocen en un internado en… (he tenido que ir a por el tomo porque no me acordaba de la fecha) 1880 concretamente.

Es un internado todo de niños ricos, reflejo de una sociedad decadente, de una burguesía perversa donde hay hijos bastardos, donde hay acoso escolar, drogas, relaciones sexuales, abusos… temas muy actuales se tocan en una historia que disfraza su crudeza entre las florecillas y la delicadeza del dibujo del shojo de la época.

Y como no, una obra tan importante no podía quedarse sin su respectivo anime, que se hace corto para tanto tomo, pero menos da una piedra ¿no?.

La verdad es que yo vi el anime antes de leer los tomos porque, sin duda, al tener que leerme los tomos en japonés, tardé un poquito más que si hubiera podido leérmelos antes en español o incluso en inglés… pero bueno, es lo que hay.

Gilbert intentando un Kabe-don con Gilbert.

¿Y vosotros? ¿Habéis leido este manga? ¿Qué pensáis al respecto?

A mi me gusta mucho que al final el título haya quedado como «La balada del viento y los árboles» porque el kanji del final se traduce así como «poema» pero en el anime era «uta» como canción… Ha sido una elección guay de Bernabé, a mi me tenían la leche de confundida entre el título del anime y el del manga.

Receta del sábado: Okonomiyaki

SÁBADO DE RECETA
HOY: OKONOMIYAKI

Iniciamos una sección de recetas para que hagáis en casita los fines de semana, ya sea para una cena con amigos, para la comida familiar o simplemente para impresionar a alguien con tus habilidades recién adquiridas confeccionando comida exótica.

Con estas recetas sencillas dejarás a todos alucinados, a esta gente que piensa que la comida japonesa solo es pescado crudo. Vamos a enseñarles que están muy equivocados, el sushi no lo es todo en un mundo culinario tan rico y variado.

Hoy os traigo uno de mis platos favoritos: el okonomiyaki.

Este es un plato curioso, porque su nombre significa algo así como «lo que a ti te guste» o «lo que tú decidas». Es uno de esos platos como las croquetas o la pizza, en los que metes un poco de todo, aunque se parece más a ésta última y lleva mucha más verdura.

No me explayaré mucho explicando las variedades pero segun la zona hay diferentes maneras de prepararla y hay veces que hasta lleva fideos de ramen por encima, me encanta la que lleva fideos por encima… Con esta receta, podéis probar a ponérselos, ¿sabéis?

Bueno, pues primero os pongo el vídeo y luego os explico:

Segun este vídeo en 10 minutos y con una sartén, puedes preparar un delicioso okonomiyaki como un verdadero profesional, solo necesitas los siguientes ingredientes:

En el cuenco amarillo tenemos una especie de harina especial para okonomiyaki que encontraréis en tiendas especializadas como japonshop.com o tokyoya pero alguna vez he utilizado la harina de tempura del mercadona aunque no sale muy igual.

Lo de los dos huevitos creo que está claro ¿no? Eso no tiene pérdida ninguna.

El arroz inflado podéis ponerlo o no, yo lo añadiría opcionalmente… La verdad es que podéis sustituirlo por zanahorias, tiritas de bacon, cebollita frita (aunque esto último sea menos auténtico) u otras verduritas.

Por último la col, que eso sí que es importante y un elemento ineludible en toda receta de okonomiyaki, es un elemento principal.

Una cosa de la que se han olvidado aquí en el principio del vídeo, pero que os lo pongo yo para que lo preparéis en la lista de la compra, es el bacon o la panceta, que estos se creen que todo el mundo tenemos en la nevera estas cosas de fijo y no. Necesitaremos unas lonchitas para luego ponérselas a nuestro okonomiyaki y que quede con una base más sóida. Si eres vegano te sugiero que le pongas calabacín que no le pongas huevo, puedes ponerle más masa y rellenar con más vegetales.

Mezcla todo a cascoporro como si no hubiera un mañana

Pues muy fácil, tú mezclas la harina con agua hasta que tenga una textura como para hacer un rebozado. Luego cortas la col tal como te dicen ahí, a tres centímetros, así que saca la regla no vaya a ser que te equivoques y te salga un cachito un milímetro más largo que otro y lo tengas que desechar… XD

Después de haberte esmerado en cortar bien la col, mezclas todos los ingredientes en el bol amarillo ese, si no tienes uno amarillo, lo pintas… o no. Que mira, que da igual, que tú lo mezclas que te va a salir igual.

Lo extiendes bien sobre la sarten para que quede bien así en forma de tortillita como las de las abuelas y lo dejas preparadito para plantarle unas ricas lonchas de bacon o panceta de la buena.

Como dije antes, la versión vegana puede hacerse con calabacín o similares… aquí no discriminamos.

En este paso también se le podían agregar los fideos de los que hablamos antes en vez del bacon, pero ya no le daríamos la vuelta, en cambio, quizá lo que sería recomendable era poner el bacon de base y dejar los fideos encima.

Se le pone la tapita para que se cueza un poquito durante cinco minutitos.

Como veis en la imagen, aquí se le ha dado la vuelta para que se haga el bacon y se ha agregado una cucharadita de agua para que se cueza durante cinco minutitos.

Con fideos puedes darle la vuelta o no, yo los he visto hechos de las dos maneras, pero vamos, eso a gusto de cada uno.

Pasados los cinco minutos, se retira, se le agrega la salsa y ya si queréis ponerle el alguita en polvo es vuestra decisión. Sé que hay mucha gente que no le gusta mucho el tema alga y también es complicado encontrar esta variedad.

Otra opción es cortar pequeñas tiritas de nori y presentarla así, que también queda bonito y es perfectamente aceptable.

Y bueno, hasta aquí esta receta, ya me contaréis qué tal os ha salido. Podéis comentar, poner fotos y lo que queráis.

Empezar a estudiar japonés

 Bueno, aquí normalmente cada uno escoge la opción que más le gusta y está claro que para gustos hay colores y tipos de flores.

Los hay que por un lado, ahora con la era de YouTube y la formación a distancia, siguen canales donde dan lecciones gratuitas y muchos consejos para aprender. Yo misma le he echado un vistazo a alguno y de verdad se lo curran, hasta me he planteado hacer algún canal con mi toque particular pero es una inversión de material y tiempo que ahora mismo no me puedo permitir, quizá en un futuro pueda diversificar, quién sabe.

Web de la NHK para aprender japonés

La web de la NHK para aprender japonés es bastante completita, por ejemplo.

Conozco alguna otra más y hablaré de ellas con calma en entradas futuras.

Aunque hay Youtubers muy divertidos y no dudo que se lo curren mucho, este tipo de webs cuentan con muchísimos medios y sería una opción por la que yo me decantaría  y por eso os lo aconsejo ya que yo misma leo todos los días las noticias de la NHK.

Otros escogen seguir libros por su cuenta y estudiar sin un profesor para ahorrar tiempo y dinero. Si queréis ser este tipo de estudiantes, es mejor que escojáis a conciencia el libro que usáis o acabaréis perdiéndoos muchas cosas. Uno muy bueno para el auto estudio es el de Japonés para hispanohablantes.

Nihongo: Japonés para hispanohablantes (Gramática)

Aún así, pasan dos cosas:

Llegado un nivel necesitas que alguien te proporcione explicaciones adicionales porque es algo que a mí misma me ha sucedido.

O eres muy constante y tienes mucha voluntad, o no acabas avanzando hasta llegar a un buen nivel. Siempre es bueno tener un tutor que t guíe y tire de ti en cierta medida.

Esto, claro, está basado en mi propia experiencia, ya que yo misma es como he actuado estos años y sigo haciéndolo.

Cuando yo imparto clase, mezclo muchos libros que he ido reuniendo todos estos años entre los que he ido comprando para mi y los que he ido adquiriendo para cubrir necesidades puntuales que tenía en las clases.

Segunda edición del Minna no Nihongo

Este es el libro que solía utilizar masivamente en mis clases ya que es con el que aprendí yo, pero últimamente me di cuenta de que era mejor diversificar un poco para que no se hiciera monótono.

Por otra parte, una cosa buena que tiene este libro son los personajes. Yo me fui «encariñando» de ellos en su día mientras estudiaba y hasta me montaba historias paralelas. Ahora se lo transmito a mis alumnos para amenizar la clase.

La parte un poco «menos buena» (no llega a ser negativa), es que fue un libro creado para trabajadores de empresa que quieren aprender japonés y a veces no se adapta a las necesidades de todos mis alumnos.

Y yo como profesora sigo formándome porque quiero obtener la certificación NOKEN N2 por fin este año, que el año pasado me quedé a las puertas, rocé la gloria del aprobado por unos poquillos puntitos.

Lo lógico es que si yo aconsejo que lo mejor es tener un profesor, yo también me aplique el cuento, no os vayáis a pensar que esto sólo lo hago por captar alumnos, si no porque es algo en lo que creo de verdad.

Que sí, que las clases cuestan dinero, pero para mi sin ellas sería imposible, por eso todas las semanas, a parte de estudiar y hacer deberes unas horas determinadas durante toda la semana, acudo a ver a mi sensei.

Es más, honestamente, si yo tuviera un alumno al que dijera: yo ya no puedo enseñarte más; le remitiría a mi profesora con toda confianza, pero para eso hay que estudiar unos cuantos años ¿me aguantaréis tanto tiempo? Es un desafío a vuestra fuerza de voluntad.

Por otro lado yo os ofrezco unas clases al más puro estilo otaku y adaptándome a vuestros gustos, eso compensa todos mis chistes malos y mis anécdotas interminables sobre mis viajes a Japón.

Nihongo Sou Matome, la serie de libros que utilizo para estudiar el Noken

Estos son los libros que utilizo yo para estudiar en casa, luego mi profesora me manda preguntas de examen que corregimos en clase y también escribo textos para practicar kanji donde le cuento mi vida en verso.

El kanji es mi punto debil y mi punto fuerte es el choukai (los audios). Ahí soy una máquina total, me sobran puntos… Si hicieran la media como deben ya estaría aprobada, ¡mecachis!

¿Y vosotr@s? ¿Qué preferís para estudiar japonés? ¡Podríais animaros y venir a clase!

Lo sé, tenía que intentarlo 😉

Mi primer viaje a Japón: El comienzo de todo…

Hoy os voy a hablar un poco de mi primer viaje a Japón…

Sentaos un ratito que me voy a poner en modo abuela cuentacuentos, pero os promezo que no será un plastazo y que algo sacaréis de este post, aunque sea una pequeña cefalea.

Mapa de Wazuka, ese pueblín...

A ver, yo en aquel tiempo tenía 23 años y estaba en el momento más álgido de mi vena friki. Me juntaba con gente que me incitaba a esta mala vida de llenar mis estanterías de mangas y juegos de rol.

Todos soñábamos con ir «al paraíso» e incluso planeamos viajar un puñado de frikis juntos en amor y compañía, allá por el 2001, cuando la odisea no fue precísamente en el espacio, si no que un tal Mohamed y sus amigos, decidieron poner en práctica lo que habían aprendido en el Flight Simulator y montaron un pifostio de proporciones épicas.

Total, que si a mi ya no me gustaban los aviones, pues ahora menos, pero aun así, por ir a Japón estaba dispuesta a todo, tanto como estar a las 6 de la mañana en la puerta de la delegación de la Xunta de Galicia, ahí, con la fresca al ladito del mar, para conseguir una de las dos plazas que había para el campo de trabajo en Japón que promocionaba el INJUVE.

Cuando conseguí mi plaza, casi descorchan una botella de licor café para celebrarlo, de esas de casa… ¡Que estamos en Galicia!.

Iba super preparada aunque no lo creáis.

Así que me preparé el viaje como una loca, buscando hoteles en Osaka y en Tokio que era donde iba a estar unos días antes y otros después de que acabara el campo de trabajo.

Lo tenía todo super controlado e incluso busqué un montón de sitios para visitar, pero ¿sabéis lo primero que hice al aterrizar? ¡Qué bien me conocéis! Pues sí, me fui de compras mientras los señores del hotel preparaban mi cuarto porque había llegado a Osaka como a las 10 de la mañana.

En esos primeros momentos estaba tan emocionada que todo me daba igual, no me importó que tuviera que defenderme exclusivamente en japonés cuando yo solo había asistido un año y un curso de verano a clase. Yo, en ese momento y como es mi costumbre, me dedicaba a contarle mi vida a todo el mundo, que hacía que me entendía, menos el del taxi que me tenía que llevar al hotel, al que tuve que darle la tarjeta del susodicho local para que el señor no se flipara.

El castillo de Osaka
Un gato japonés durmiendo a la sombra... esta foto es premonitoria, ahí encontré mi vocación de hacerle fotos a los gatos y llenar mis dispositivos electrónicos de ellas.

Os puedo decir que estaba tan alucinada y en éxtasis continuo (Santa Teresa una looser a mi lado), que no comí nada en dos días, hasta que me empezó a doler la tripa y pensé: Se me olvida algo… y al olor del ramen del castillo de Osaka, me di cuenta. Ni habiendo subido antes al castillo de Himeji, ni siquiera cuando subí al monte Sosha solo para ver dónde habían rodado un cacho de «El último samurai», me acordé de nutrirme. Para ser brutalmente honesta, yo tenía (y tengo, pero menos) reservas como para pasar un apocalipsis zombie y me vino de perlas. Niñas y niños, no hagáis esto en casa.

El campo de trabajo con la gente trabajando y yo haciendo la foto.

Después de dos o tres días en los que volví a comer y se me pasó el jet-lag, tocaba irse al pueblín, que no teníamos ni puñetera idea de donde estaba todos los que éramos extranjeros, así que el tío que estaba «al mando» dijo que nos iría a buscar a la estación de Kamo, lo más cercano al pueblo donde llegaban las vías del tren.

Allí me encontré con dos franceses, uno que no paraba de quejarse todo el rato y otra chica muy maja. Nos fuimos a tomar un ramen y aguantamos al otro tío quejándose de que no había un tenedor… A ver, pedorro, estamos en un pueblín de Japón, ¿qué esperabas? ¿Que te sacaran la cubertería de plata?

Bueno pues pasé 15 días cultivando té, intentando que no me comieran los bichos y haciendo cosas muy divertidas como visitar a las abuelitas del pueblo y cantar temas tradicionales con un organillo Casio, que ríete tu del auto-tune, hasta ir a un cole de primaria donde me encontré rodeada de pequeñas criaturas haciéndome trencitas en el pelo, yo contándoles mi vida y ellas la suya.

A ver si os creéis que yo no trabajé nada...

La verdad es que esas experiencias no las volveré a vivir nunca, y aunque suene meláncólico, creo que mi encuentro con la serpiente en medio del monte es algo que me alegro si no se vuelve a repetir.

Tengo que agradecer los consejos de mis compis de campo de trabajo, porque gracias al consejo de una chiquina italiana, aprendí algo que me sería muy útil en la vida y en mis viajes futuros: que la oficina de correos te salvará la vida en tus horas más oscuras.

En la oficina de correos era el único sitio donde se podía sacar dinero con tarjetas extranjeras, ahora con lo de las olimpiadas están mejorando esto. Además me dijo: En la maleta no te va a caber todo lo que te has comprado, ¡envíalo por correo! Y eso he hecho todos los años que he visitado Japón, porque desde luego que no me iba yo a quedar sin comprar.

Totoro vendiendo tickets en su trabajo a tiempo parcial

Después del campo de trabajo, yo me fui en Shinkansen a Tokio y ahí quedé con mi amigo Shimpei, fan del Celta que conoció mi hermano en Balaidos, para ir al museo Ghibli, que había comprado entradas.

La verdad es que en aquel viaje aun me encantaba Tokio, ahora muchas veces me cuesta salir de Akihabara y Harajuku. En aquel momento no me había enamorado aun de Osaka, pero habría más viajes, que os iré contando poco a poco.

Y bueno, si queréis podéis preguntarme más cosas, que este post ha sido muy resumidito.

Comienza el curso 2018-2019

Me he ausentado un poco durante las vacaciones pero es que casi no ha habido actividad en el taller. La meteorología fue bastante buena y los alumnos prefirieron otras actividades al aire libre y disfrutar del sol, que es bueno siempre en su justa medida.

Aquí no he parado, seguía trabajando en el diseño de actividades para el curso que viene y la primera novedad ha sido el organizar un horario en concreto para todo el que quiera venir a clase.

El año pasado siempre tenía que ir diciendo sobre la marcha qué días me quedaban libres para clase. Ahora con este esquema puedo concretar con los alumnos en qué grupo les vendría bien estar.

He hecho muchos grupos aunque algunos no se llenarán. También tendrán su hueco las clases online, muy probablemente los martes por la tarde a las 8.

Por otro lado, no he puesto clases de mañana porque la principal demanda de clases se concentra en grupos que prefieren horario de tarde. Si alguien desea clases por la mañana, puede consultármelo y lo arreglaré.

Otra novedad este año es que el material de las clases de japonés lo proporciono yo íntegramente. Tanto apuntes como ejercicios serán entregados al principio de cada clase para que tú solo te preocupes por venir a clase, no te hace falta ni el bolígrafo. Quizá lo único que necesites sea una carpeta para ir guardando los apuntes.

Con las clases de arte sucederá algo similar…

Veréis, muchas veces me encuentro con que los alumnos quieren aprender alguna técnica como acuarela, acrílicos, rotuladores, etc… y al no estar familiarizados con el material, no disponen de lo necesario para comenzar su obra.

Por ello, he decidido poner a disposición del alumnado distintos tipos de material para que vayan comenzando sus trabajos y cuando ya sepan qué material necesitan, adquirir el material de su gusto.

En este vídeo de presentación podéis ver el material del que dispongo:

También estoy preparando un evento en Facebook e Instagram para potenciar mi presencia el estas redes.

Basicamente se tratará de uno o varios sorteos de cosas relacionadas con Japón, pero prefiero mantener la sorpresa hasta el día 3 de septiembre que he decidido empezar el evento.

Y bueno, esto es todo de momento… espero escribir más novedades por aquí y contaros como va lo de los grupos.

Por cierto ¿qué tal vuestro verano? ¿Venís con las pilas cargadas? ¡Espero que sí!

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